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Dancheong: Colores tradicionales de Corea

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Si algo caracteriza a Corea del Sur es el ser un país de grandes contrastes. Nos encontramos un presente vibrante en el que el desarrollo tecnológico y la urbanización son la orden del día, pero que de alguna forma logran entrelazarse con la majestuosa arquitectura tradicional y con un sinnúmero de ricas tradiciones culturales, dando como resultado un destino que muchos desean visitar. Si eres de aquellos que sueñan con recorrer los palacios o templos de Seúl vistiendo un Hanbok o sientes una especial afición por los K-dramas históricos, es probable que hayas notado como muchos de los edificios antiguos están decorados con coloridos diseños cósmicos que inevitablemente dan una impresión de majestuosidad y tranquilidad a quien los ve. Pero ¿qué son exactamente estos patrones que adornan las superficies de madera y qué significado guardan? ¿Quién se encargó de pintarlos? Quédate para descubrirlo porque la respuesta se encuentra en una sola palabra; Dancheong.

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El Dancheong (단청), que literalmente significa “bermellón y azul verdoso” en coreano, es una técnica de pintura decorativa usada para adornar artefactos, instrumentos musicales, y sobre todo, edificios civiles y religiosos de madera. Esta técnica antigua que se diversificó hasta distinguirse de otras formas de arte similares como las de naciones vecinas como China, Japón y otros países asiáticos por su delicadeza, colores brillantes y sofisticación, se remonta a muchos siglos atrás, como demuestran algunos murales que decoran el interior de las tumbas de los reyes durante el Reino de Goguryeo (37 a. C. – 668 d. C.), donde el budismo como religión nacional contribuyó fuertemente a su desarrollo, y el Reino de Silla (57 a. C. – 935 d. C.),  donde incluso era utilizada en las casas de los habitantes. Los primeros edificios decorados con Dancheong que se preservan corresponden a las dinastías de Goryeo (siglo X a siglo XIV) y Joseon (siglo XV a siglo XX), siendo en esta última época cuando alcanzó su máximo esplendor, progreso y expresividad.

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Lo podemos encontrar en puertas, techos o cornisas como diseños uniformes compuestos por cinco colores básicos que se basan en la Filosofía de los Cinco Elementos y que eran obtenidos de minerales y arcillas: azul, por el este y la madera; rojo, por el sur y el fuego; amarillo, por el centro y la tierra; blanco, por el oeste y el metal; y el negro, por el norte y el agua. Juntos, estos colores simbolizan el deseo de estabilidad, paz y una vida gratificante en el más allá. Las prácticas de Dancheong se llevaron a cabo de acuerdo con la regla de colocar colores de base rojizos hacia el extremo inferior de los edificios, en las partes expuestas a la luz solar exterior, como los pilares, y los tonos verdosos y azules en la parte superior en las esquinas sobresalientes de los aleros o los techos para mejorar el contraste de brillo y oscuridad y buscando emular el esquema de color de un árbol para que el edificio como creación humana pudiera armonizarse con la naturaleza circundante. Para lo demás, se alternaban los colores cálidos y fríos, separándose por líneas blancas para que los patrones fueran más distintivos. Una curiosidad es que al colorear, cada artesano se encargaba de un solo color, por lo que el número de artesanos necesarios para pintar era el igual al número de colores utilizados en el diseño. Como las técnicas usadas eran las mismas en todos los casos, no hay diferencias entre edificios aunque fueran pintores diferentes.

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En esta forma de arte la simetría es esencial y se sigue un orden estricto regido por un sistema de cuatro patrones que se categorizan por sus características estructurales y las posiciones dentro de la composición decorativa: 1) Meoricho (머리초), que es el patrón básico, el más visible y que más espacio ocupa en los edificios. Con él se decoran aleros, vigas de soporte y esquinas con motivos como plumas, granadas, flores verdes y lirios de agua. 2) Byeoljihwa (별지화), pinturas decorativas entre dos meoricho encargada de la narración de historias. Son escenas en las que aparecen animales mitológicos como dragones, tigres, leones y grullas; así como frutas y flores. No está presente nunca en los palacios, pero sí en edificios del gobierno y en templos donde las escenas retratan la vida de Buda y sus diferentes sutras. 3) Bidan munui (비단무늬), patrones geométricos de diversos colores que se usan principalmente en templos. 4) Dandong munui (단동무늬), imágenes únicas y aisladas que representa diferentes motivos como plantas, flores, animales y figuras geométricas.

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El Dancheong era un proceso exigente que requería una inversión en mano de obra y materiales, esto explica por qué se reservó para edificios de uso público; inclusive hay registros de la Dinastía Joseon de prohibiciones de pintar madera en tiempos de dificultades financieras para evitar gastos extravagantes. Este se llevaba a cabo con fines funcionales, decorativos y simbólicos, los cuales no se consideraban separados, sino que estaban interconectados y eran interdependientes. Su propósito era proteger las superficies de los insectos y del deterioro por los cambios de clima, cubrir los rasguños de las superficies o las deficiencias del material de construcción, dar un carácter de dignidad y majestuosidad funcionando como un marcador visual de jerarquía, desear buena suerte con la idea de las fuerzas duales cósmicas y los cinco elementos y animar a la gente a tener creencias religiosas y una actitud de adoración mediante símbolos como los tres círculos (tierra, cielo y luna), el pez, la flor de loto y la esvástica.

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Las hábiles técnicas desarrolladas para el Dancheong hace mucho tiempo aún se conservan en la actualidad. Su aplicación en las superficies de los edificios requiere entrenamiento, y está a cargo de los artesanos llamados Dancheongjang (단청장) que diseñaron los patrones pintados. Hoy en día, los Dancheongjang se consideran tesoros nacionales vivientes en Corea del Sur y están clasificados como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional por la Administración del Patrimonio Cultural de Corea del Sur, antes la mayoría de los artistas eran monjes budistas, pero recientemente, un número cada vez mayor de personas comunes ha estado ansiosa por aprender la disciplina desde que el gobierno comenzó a aumentar el apoyo para revivir la tradición y promover la cultura coreana en el mundo alrededor de 1988, cuando la nación celebró los Juegos Olímpicos. Estos pintores están a cargo de los procesos de restauración ya sea que se pinte nuevamente todo el edificio o solo las partes dañadas, esto requiere de una cuidadosa preparación de los colores y boceto de los patrones. Un espíritu artesanal firme y fuerte es el aspecto más importante para ser un maestro de Dancheong considerando que se necesitan al menos diez años para que un aprendiz domine el arte y estos deben permanecer en los templos y palacios para convertirse en maestros durante ese período.

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El Dancheong nos brinda algo muy particular y es un sentido de conformidad con ciertas tradiciones, pero al mismo tiempo, diversidad dentro de dicha tradición. Es increíble como algo que puede pasar desapercibido en el apuro diario, sea tan sublime y represente algo tan poderoso como el simple deseo de los coreanos de vivir en un mundo hermoso, en paz y armonía. Ahí lo tienes, un pequeño recuento detrás de este patrimonio material e inmaterial que encarna los antiguos valores y creencias coreanas y que es un deleite de admirar. Así que si tienes la oportunidad de ir a Corea, no olvides ir a lugares como el santuario de Jongmyeo, el templo de Jogyesa, el templo de Bongeunsa, Bosingak Pavilion o a cualquiera de los Grandes Palacios construidos durante la dinastía Joseon, son de los mejores lugares para admirar esta forma de arte. Mientras tanto, asegúrate de mirar con detalle tus nuevos entornos o incluso los lugares que visitas con frecuencia en tu ciudad; nunca sabes qué historia oculta puedes descubrir.

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Escrito por: Laura Herrera

Revisado por: Angie Salavarria

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