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Jjimjilbang: Un viaje de bienestar a través de los baños de vapor

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Hoy en día vivimos a un ritmo frenético bajo el constante temor de no ser lo suficientemente productivos, habitamos en la que Byung-Chul Han (한병철), uno de los filósofos coreanos más influyentes de la actualidad, describe como la sociedad del cansancio. No tenemos tiempo para nosotros mismos ni para aquellos que nos rodean, nos enfrentamos a un escenario de personas agotadas, frustradas y deprimidas. Es por eso por lo que necesitamos revolucionar nuestro uso del tiempo, embarcarnos en nuevas experiencias que nos den bienestar, salud y nos permitan crear y afianzar lazos con nuestra familia y amigos. En Corea del Sur existen espacios ideales para esto, los jjimjilbang (찜질방) o saunas coreanos, casas de baño tradicionales cada vez modernas en las que pueden disfrutar desde niños pequeños hasta adultos mayores. Suenan como algo sencillo, pero en realidad constituyen un microcosmos dentro de la cultura del ocio coreano con sus masajes, baños de vapor, comedores e incluso camas para pasar la noche. Descubre que otros secretos se esconden en estos lugares muy apreciados por los coreanos y cada vez más frecuentados por los turistas, una visita es todo lo que necesitarás para engancharte a esta magnífica alternativa de relajación y descanso al desnudo. ¿Te atreves a conocer un poco más sobre esta parte esencial de la cultura coreana contemporánea?

La palabra jjimjilbang deriva de las palabras jjimjil (찜질) que significa agua caliente, cataplasma o enterrarse en la arena para sudar y tratar enfermedades, y bang () que significa habitación; por lo que en ese orden de ideas podría entenderse como un cuarto caliente con efectos revitalizantes y medicinales. En la actualidad se utiliza para referirse a gran lugar público similar a un sauna, el cual cuenta con una amplia variedad de servicios como jacuzzis, piscinas, masajes y exfoliación, duchas comunes, guardería y zona infantil, salas de juegos y para ejercitarse, cafetería, zonas para descansar y dormir con pisos calentados con el sistema de calefacción tradicional ondol (온돌) y habitaciones de diferentes temperaturas y materiales, cada uno asociado con propiedades terapéuticas distintas; los más modernos cuenta inclusive con salones de belleza y cines. La mayoría permanecen abiertos las 24 horas del día y lo mejor es que ya sea que te quedes unas cuantas horas recargándote después de un largo día de trabajo o que pases la noche allí si vives lejos y necesitas esperar el metro del día siguiente, tienen un precio accesible para la gente común que oscila entre los 8,000 y 15,000 wons, lo que lo ha hecho un plan popular para grupos de amigos, citas, familias o para aquellos que desean cuidar de sí mismos e incorporar la radiación emitida por el calentamiento de diferentes minerales, cristales, piedras y metales a su rutina de belleza, a lo cual se le han asociado características como facilitar la actividad celular, mejorar la circulación sanguínea, reducir el dolor muscular y fortalecer el sistema inmune.

Algunos asocian su origen con la época en la que en la península coreana no existía una red de agua que pasara por las casas, especialmente por las de la población más humilde, por lo que las familias debían ir a baños públicos para asearse, allí se sentaban en pequeñas butacas y se limpiaban con fuentes o jarrones para luego sumergirse en piscinas compartidas. Otras fuentes rastrean su origen hasta la dinastía Joseon (대조선국), cuando en el Sejong Sillok de los Anales de Joseon (조선왕조실록) que datan del siglo XV se habla de los hanjeungmak (한증막), antiguamente conocidos como hanjeungso (한증소), saunas de horno respaldados por el estado, mantenidos por monjes budistas y usados con fines medicinales. Desde 1429, los saunas se han construido como instalaciones separadas para hombres y mujeres debido a su alta demanda.  Hoy por hoy los hanjeungmak continúan existiendo, pero incorporados al jjimjilbang en lugar de ser instalaciones independientes.

Para los coreanos, el jjimjilbang es una de las mejores formas de romper el hielo en una relación y algunos hasta creen que no puedes considerar a alguien un verdadero amigo o amiga hasta que no compartas un baño con esa persona, sin embargo, para muchos extranjeros puede ser un gran choque cultural el ver en los saunas personas de todas las edades sin ropa, pero si sabes lo que te espera y conoces bien los pasos esenciales a seguir una vez llegues a este spa social, no morirás en el intento.

Antes de siquiera pensar en qué vas a hacer en un jjimjilbang, debes tener la mentalidad correcta, para poder disfrutar plenamente de la experiencia debes ir con la mente abierta. Una vez llegues al establecimiento, lo primero que debes hacer es pagar el precio de la entrada, el cual suele estar publicado en el mostrador de recepción y puede variar dependiendo de la casa de baño, el día y el momento del día; a cambio recibirás una llave para que guardes tus zapatos en un casillero. Posteriormente, esa llave se te intercambiará por otra para que lleves en la muñeca en forma de brazalete, y que te permitirá almacenar tu ropa y pertenencias en los vestidores que están separados por sexo, recuerda que en lo que respecta a las señales en la puerta, se utiliza nam () para hombres y yeo () para mujeres; adicionalmente se te dará una bata, una toalla seca o una muda de ropa según el lugar, esta última normalmente consiste en una camiseta y pantalón corto cuyo color dependerá del género del individuo.

La mayoría de los jjimjilbang tienen dos áreas distintas: los baños, donde podrás encontrar pequeñas tinas que son solo para personas del mismo sexo, y las áreas de sauna, que son comunales y variarán en estilo y temperaturas. Lo más recomendable es ducharse antes de comenzar a disfrutar de las instalaciones, pero también dependerá de lo que desees visitar, si vas únicamente a los saunas no es obligatorio, puesto que allí todo el tiempo conservarás tu ropa mientras te acuestas sobre esteras de cáñamo, cristales de sal o jade. Si eres un poco más valiente y decides aventurarte a los baños, busca puertas de vidrio empañadas con letreros que digan mogyoktang (목욕탕), o simplemente sigue a las personas desnudas. Aséate antes de ingresar a las bañeras compartidas, en caso de que no hayas traído tus propios artículos de tocador puedes conseguirlos en las tiendas de conveniencia que hay dentro de los propios jjimjilbang, posteriormente busca la tina con la que más te acomodes en cuanto a temperatura y lleva una pequeña toalla. Para evitar que esta última se moje, puedes usarla en la cabeza enrollando sus extremos en un estilo que se denomina yangmeori (양머리) o toalla cabeza de oveja.

Es común que los coreanos aprovechen para llevar a cabo un meticuloso baño y tratamientos para la piel, exfoliarse es una de las prácticas más comunes y consiste en restregarse con una toalla áspera por todo el cuerpo, ayudarse unos a otros es una norma de cortesía, por lo que no te extrañes si alguien se ofrece a frotarte la espalda o te pide ayuda; no obstante si gustas también se puede acceder a servicios adicionales como tratamientos exfoliativos profesionales a los que se les denomina seshin (세신). Una vez hayas terminado con la zona húmeda dúchate nuevamente y cámbiate, la diversión aún no acaba. Dirígete al área común, de allí podrás encontrar fácilmente la zona de descanso, restaurantes y otras atracciones como salas de televisión, karaoke o norebang (노래방), salas de PC o PC bang (PC), entre otras.

Recuerda siempre mantenerte hidratado, el sikhye frío (식혜), una bebida tradicional de arroz dulce, es la más representativa de los jjimjilbang. Si se trata de comida los huevos de sauna o maekbanseok gyeran (맥반석 계란), huevos duros que han sido cocidos a fuego lento en el sauna más caliente; la sopa de algas o miyeokguk (미역국) y el helado tradicional coreano de hielo raspado con pasta de frijoles rojos, patbingsu (팥빙수), son una excelente opción. Cuando ya te dispongas a irte solo necesitas recuperar tus pertenencias y ponerte la ropa con la que llegaste al lugar inicialmente, la que utilizaste para tu estancia debe ser colocada en una cesta prevista para ese fin. Y así termina tu visita, te sorprenderás de lo rápido que se ha pasado el tiempo.

Si vas a Corea, definitivamente ir al jjimjilbang debe estar incluido en tu lista de cosas por hacer, es una actividad que te permitirá darle un vistazo único y muy interesante a cómo es la vida de los coreanos locales, cómo se relajan después de una dura semana y dónde buscan consuelo para curar tanto su cuerpo como su alma. Hay un sinnúmero de estas casas de baño, algunas de las más reconocidas son Dragon Hill Spa, Siloam Sauna (시로암 사우나) y Spa Land Centum City; no dudes en buscar más sobre ellos y encontrar aquel que vaya más acorde a tus gustos. ¿Qué opinas de la cultura del baño coreano? ¿Irías a un jjimjilbang? ¿Te arriesgarías a salir de tu zona de confort e irías más allá del sauna? Cuéntanos en los comentarios y recuerda que tu salud y bienestar siempre son primero.

Escrito por: Laura Herrera

Revisado por: Angie Salavarria

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