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Gamcheon: la aldea cultural de Busan

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Busan es una de seis ciudades metropolitanas de Corea del Sur, y la segunda más grande después de Seúl. Dispone del puerto más importante del país, además de ser la sede de la Bolsa de Corea del Sur[1]. La ciudad sufrió una completa transformación durante el siglo XX, primero con la llegada de refugiados de la Guerra de Corea, y después al convertirse en la referencia del acelerado desarrollo económico del país. Por ello, Busan podría ser definido como el lugar que refleja el encuentro entre la historia moderna y antigua de Corea del Sur. Por una parte, es posible ver grandes y modernos edificios que conforman un paisaje citadino comparable con metrópolis tan importantes como Nueva York o Dubái. Mientras que por otra parte existen lugares como Gamcheon, cuya esencia te recuerdan el largo recorrido que ha tenido que transitar Corea del Sur para convertirse en la potencia mundial que es hoy por hoy.

La aldea de Gamcheon es un pueblo situado en Gamcheon-dong, distrito de Saha, Busan, Corea del Sur. Se construyó entre las décadas de 1920 y 1930, con el objetivo de reubicar a la población más pobre de Busan en una zona apartada del puerto, aunque cercana para proporcionarle la mano de obra necesaria. Para ese entonces, Gamcheon era solo un barrio más de Busan, pero desde la década de 1950, más precisamente desde 1955, en plena recuperación de la posguerra, unas 800 familias refugiadas pertenecientes a la comunidad religiosa ascética conocida como Taegeukdo[2] se asentaron en la aldea y empezaron a cultivar la región montañosa para ganarse la vida. Esto contribuyó al crecimiento del lugar, y le otorgó para ese entonces el nombre de “Taegeukdo Village” o “Taegeukdo Faith Village”, debido a las personas lo habitaban.

Ya en 1957, los vecinos acordaron dos principios básicos al promover su propia planificación urbana: todos los caminos deben estar conectados y no se debe bloquear la vista de la casa trasera. Como resultado, Gamcheon se llenó de casas adosadas, calles escalonadas y callejones en forma de laberinto que conducían a todas partes desde el pico de Oknyeobong hasta la montaña Cheonmasan. Esto le otorgó a Gamcheon la base de su panorama característico, por el cual en la actualidad el lugar es apodado como el “Machu Picchu de Corea” y el “Santorini de Corea”. Asimismo, a la aldea también se le ha llamado “Barrio de las casas de trenes”, porque las casas que bordean la frontera parecen trenes conectados, y “Block Village” o “Lego Village” porque su paisaje colorido actual parece haber sido construido con estos bloques de juguete.

No obstante, para los años 70 sólo había casas de madera en la zona, y si bien hacia finales de los 80 y principios de los 90, las familias empezaron a construir casas de dos niveles, el pueblo seguía enfrentándose a la pobreza y las malas condiciones de vida. Además, después de la muerte del fundador del Taegeukdo, de las 20.000 personas que habitaban el lugar para la década de 1980, la población se redujo a más de la mitad, ya que los descendientes comenzaron a irse. La situación continuó del mismo modo hasta entrada la década del 2000, para cuando Gamcheon seguía siendo solo una aldea subdesarrollada en la que vivían las personas con más bajo nivel de ingresos de Busan. Sin embargo, dado el aumentó en el número de turistas que viajaban a la ciudad durante esta época, el gobierno local y el sector privado decidieron unirse para emprender un proyecto cultural en Gamcheon, y así transformarlo de una zona empobrecida al mayor atractivo turístico de Busan.

En 2009, “Dreaming Busan’s Machu Picchu” fue seleccionado como el proyecto ganador en el “Concurso de Proyectos de Arte de la Aldea”, llevado a cabo por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo de Corea del Sur (MCST). El proyecto planteó realizar una renovación artística, a partir del esfuerzo público colectivo, para crear espacios creativos que convirtieran a Gamcheon en un centro cultural. De este modo, se convocaron a estudiantes de arte, artistas profesionales y residentes, con el objetivo de reparar y decorar las calles de Gamcheon a través de murales e instalaciones artísticas. Igualmente, la infraestructura del sector fue pintada con colores brillantes, restaurada y mejorada para poder adecuar espacios para el comercio, como tiendas de souvenirs y cafés, y museos que no solo albergaran arte, sino también contaran la historia de Gamcheon.

Gamcheon Culture Village

Tomada de: https://unsplash.com/es/fotos/5ITi3WdzZ8Y

Desde el comienzo de esta iniciativa de renovación en 2009, el turismo en Gamcheon ha aumentado considerablemente, llegando a recibir cerca de 1.4 millones de visitantes para 2015. No obstante, si bien algunos residentes han participado en los esfuerzos por transformar el lugar y atraer más turismo, otros han optado por mudarse, a pesar de las dificultades para vender sus casas, por lo que cerca de 300 casas locales han quedado vacías en los últimos años. Aun así, el proyecto no se ha detenido, y ha incluido entre sus metas la conversión de estas casas abandonadas en galerías de arte, museos, talleres y tiendas que puedan activar aún más la economía del lugar. Bajo esta lógica, actualmente 5 casas vacías se están utilizando como espacios de arte por tema: la Casa de la Paz, la Casa de la Luz, el Café del Libro, la Casa de la Oscuridad y la Galería de Fotos.

Naturalmente, la continua transformación de los espacios de la aldea ha aumentado el número de experiencias y atracciones a las que los visitantes pueden acceder. Entre ellas, cabe resaltar los talleres de artistas en los que los turistas pueden crear su propio recuerdo para llevar a casa, y las instalaciones artísticas, entre las que se incluyen esculturas de pájaros, instalaciones lúdicas basadas en las obras de Murakami, la famosa escena del Principito en la que los turistas pueden tomarse fotos, y obras como “Fish in the Alley”, diseñadas para decorar los callejones.

El Principito y el Zorro del Desierto

Tomada de: https://pixabay.com/photos/busan-korea-republic-of-korea-7233823/

Nota: La obra “El Principito y el Zorro del Desierto” representa bellamente una escena en la que el principito vino a la Tierra para encontrarse con el zorro del desierto, y después de un largo viaje, ambos deciden sentarse en la barandilla de “Gamcheon Culture Village” para descansar un rato.

Además, si se agrega a la experiencia artística la vista nocturna que se puede tener de la ciudad desde Gamcheon, la aldea se convierte en el lugar ideal para pasar todo un día. En la noche, los turistas pueden disfrutar de la comida y bebida en lugares como Green House, un café que a la vez es una galería de arte donde se pueden apreciar las obras abstractas que encarnan el espíritu experimental del artista Young-chan Ahn (CEO de la Asociación de Arte de Busan). También se recomienda visitar la Galería Fun Mong, dirigida por el escritor Oh Sang-yeol, famoso por introducir un nuevo tipo de caligrafía de diseño “Pun Touch” al Hangeul, con el objetivo de “liberarlo” de su forma de escritura horizontal y cuadriculada.

Gracias a la transformación cultural en los espacios de la vida cotidiana, Gamcheon ha renacido para convertirse oficialmente en “Gamcheon Culture Village”, el lugar más colorido y artístico de Busan. La hermosa armonía de los callejones estrechos y las casas antiguas, así como los lindos cafés y talleres llenos de personalidad han atraído la atención tanto nacional como internacional, convirtiendo a “Gamcheon Culture Village” en una de las atracciones turísticas más destacadas de la ciudad. Si bien Gamcheon solía ser un lugar que albergaba los estragos más profundos de la Guerra de Corea, hoy por hoy cumple su función como centro cultural turístico, visitado por casi 2 millones de personas cada año, mientras preserva la historia de Busan. En ese sentido, la aldea es un lugar donde la historia, el paisaje y el arte convergen para convertir las dolorosas huellas de Busan en bellos recuerdos que resuenen en los corazones de sus visitantes.

[1] Único mercado de valores operativo en Corea del Sur.

[2] Rama del Jeungsanismo, religión que profesa la reencarnación y la personificación de sangre por medio de un mensaje universal, el milenarismo y un método de curación basado en la meditación.

Escrito por: Luisa Quintero

Revisado por: Andrea Ramírez

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